AQUÍ CORREN TODOS LOS DIABLOS Una interesante combinación de cine de gángsters y terror

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Todos los demonios huyeron aquí 2025, de Barnaby Roper, es una película que ha pasado casi desapercibida, pero merece la pena analizarla porque es un intento de refrescar al menos dos convenciones.

Harold Laing, representante de un influyente gángster londinense, encarga el atraco a un banco a un equipo formado por el experimentado ladrón Ronnie, el imprevisible Grady, un contable apodado Numbers y el joven conductor Royce. El atraco termina con éxito, pero mientras escapan, los delincuentes atropellan con su coche a un transeúnte cualquiera. Laing les dirige a una casa apartada y les dice que esperen escondidos siete días hasta que todo se calme. Aislados del mundo, los hombres empiezan a caer en la paranoia y se acusan mutuamente de querer robar el botín.

Todos los demonios huyeron aquí basado en un guión de John Patrick Dover, es el debut en el largometraje de Barnaby Roper, que hasta ahora ha realizado un puñado de cortometrajes y vídeos musicales (entre ellos para David Bowie y Moby). Sin embargo, la película dista mucho de la estética de un vídeo musical: es pausada, comedida y metódica, llena de secuencias lentas que transcurren en una sola localización. El director de fotografía, Peter Flinckenberg, hizo hincapié en los detalles y los primeros planos (rostros, interiores de una casa de campo, ventanas sucias, utensilios domésticos), creando así una atmósfera ambivalente, atmosférica e inquietante al mismo tiempo.

La película confunde eficazmente los tropos: todo empieza como un clásico película de atracos o historia criminal al estilo británico Viernes Santo largo (1980) John Mackenzie, Bestia sexy (2000) Jonathan Glazer, Capa (2004) Matthew Vaughn o Rock'N'Roll (2008) de Guy Ritchie, para pasar suavemente a algo cercano a las obras de Roman Polański, véase Snare (1966), La muerte y la niña (1994) i Escritor fantasma (2010). El espíritu de la literatura, especialmente la dramática, también planea sobre la película, aunque de forma bastante sutil Esperando a Godot Samuel Beckett de 1952. El título de la película de Roper es una cita directa de Tormenta William Shakespeare.

El giro final es conducir Todos los demonios huyeron aquí en otra dirección, la del terror. Es probable que este giro argumental divida a los espectadores en dos bandos: algunos tacharán de ridícula tal solución, mientras que otros (incluido el que suscribe) aplaudirán el intento de refrescar las convenciones tanto del cine de gángsters como del de terror. Independientemente de las preferencias personales, es imposible no apreciar el suspense, las excelentes dotes del cineasta debutante y el reparto brillantemente seleccionado; destacan especialmente Eddie Marsan como Ronnie y Sam Claflin como Grady.

Źródło:
film.org.pl

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